Tartas Ancano, empezó su andadura en el año 1968, en el pueblo del Camino de Santiago ( Portomarín ), de la mano de Angel Carro Nogueira y María Dolores López Díaz.
Los inicios fueron difíciles, con ello quiero decir, que el dinero para comprar mercadurías era practicamente cero, pero con los ganas y el tesón que siempre caracterizó a mis padres, salieron adelante. En un principio hacían pasteles ( cañas, lacitos, palmeras, pitisús, bizcochos...), tambien dulces (brazos de gitano, cuadros ) para las fiestas de pueblos limítrofes, pero con todo ello y la necesidad de progresar, se comenzó por comercializar las tartas de portomarín, creadas por ellos ( mis padres), enviarlas a Lugo, Madrid, Valencia. Luego en torno a finales de los ochenta, se comenzó a comercializar la tarta del camino de santiago y a evolucionar de forma espectacular y de ahí a la actualidad, con la incorporación a principios del 2000 de las piedras de portomarín (almendras tostadas, bañadas en chocolate negro).
Toda una bonita historia, llena de emociones y una vida de trabajo, que los que seguimos agradeceremos siempre, así como el deseo y el agradecimiento a tantas y todas aquella personas que ayudaron a hacer la empresa que hoy en día es.
Muchas gracias a todos en nombre de quien les escribe: Angel Carro López
Hace veinte años descubrí la pastelería de tus padres. Supongo que, como mucha gente, haciendo el Camino de Santiago. Compré una tarta pequeña y le dimos salida entre los tres amigos que caminábamos juntos.
ResponderEliminarNo sé si fue el apetito producido por el caminar, pero me pareció la mejor tarta de Santiago que había probado en mi vida.
Guardo en el recuerdo el sabor de aquella tarta y el nombre de la pastelería, que me evocaba lo esotérico (ancano, arcano…). Ya se sabe que, haciendo el Camino, uno se vuelve un poco místico.
La pasada Semana Santa volví a hacer el Camino. Esta vez viajaba solo. Han pasado veinte años y mi vida ha dado muchas vueltas. Quise volver a probar la tarta. Era Jueves Santo.
Me atendió Lolita. Leyendo ahora tu blog deduzco, por el nombre y por la edad, que podría ser tu madre.
Cuando le conté que me acordaba de la pastelería después de tanto tiempo, me regaló un pedazo inmenso de tarta de almendras y no quiso cobrarme.
He descubierto ahora este blog porque estoy escribiendo un breve relato sobre mi experiencia en el Camino y estaba buscando referencias.
Así que aprovecho para darle en público las gracias por su generosidad y amabilidad.
Un saludo cordial.